Hatsumi Sensei

Sōke de nueve tradiciones marciales japonesas. Maestro del Tenryû Dōjō y de la Bujinkan entera.

El heredero de una tradición

El Dr. Masaaki Hatsumi es Sōke de nueve tradiciones marciales japonesas. «Sōke» es la palabra que designa al legítimo heredero de una antigua tradición marcial: el jefe de una familia, el custodio de un linaje. En sus manos descansa la transmisión completa de las nueve escuelas que hoy conforman la Bujinkan.

Los primeros pasos

A los siete años, su padre lo introdujo en la práctica del Kendō y el Kenjutsu. Con el tiempo comenzó a entrenar Judō y Karate. Durante la secundaria fue gimnasta, boxeador y capitán del equipo de fútbol; incluso estudió danza, lo que —según sus propias palabras— ayudó a refinar el juego de piernas en su trabajo marcial. Mientras cursaba sus estudios en la Universidad de Medicina de Meiji, recibió el 4.º Dan de Judō, y llegó a enseñar este arte a los soldados norteamericanos en la base de Yokota durante la posguerra.

La gran pregunta

A los veinte años, Hatsumi Sensei se hizo una pregunta que cambiaría su vida: ¿qué sentido tenía un sistema de entrenamiento en el que otro podía sobrepasar años de esfuerzo con solo el tamaño de su cuerpo? Sintió la necesidad de encontrar un arte verdadero, aplicable en toda situación. Así comenzó su búsqueda de una tradición marcial auténtica. Llegó a pagar a un maestro de Kobudō trescientos mil yenes mensuales durante tres años para que le enseñara el Kobujutsu Juhappan, las dieciocho categorías de las antiguas artes marciales.

El encuentro con el maestro

A los veintiséis años conoció a Takamatsu Toshitsugu Sensei en la ciudad de Kashiwabara. Comenzó entonces un entrenamiento que sostuvo cada fin de semana durante quince años, viajando más de doce horas en tren, atravesando la isla de Honshū desde Noda hasta Kashiwabara. Allí, bajo la dirección estricta y exigente del Gran Maestro, recibió la transmisión que lo convertiría en heredero de las nueve escuelas.

El artista

Pocos saben que en el corazón de este gran maestro marcial late también el alma de un artista. Hatsumi Sensei comenzó a pintar siendo un niño de tres años, y de joven adoraba dibujar manga. Sus primeras lecciones serias llegaron en la secundaria: pintura de estilo occidental con Saiichi Sakurada Sensei, arte tradicional japonés con Aiko Watanabe Sensei, y el Sumi-e con el maestro Saitō, discípulo de un célebre pintor que fue amigo de Picasso.

Cuando comenzó su estudio marcial, Takamatsu Sensei le entregó un manuscrito pintado a mano al estilo Nanga, una escena de otoño. La belleza de aquella pintura quedó grabada para siempre en su memoria; desde entonces, el espíritu, la técnica y la sensibilidad de su maestro se imprimieron en su corazón, inspirándolo en la maravilla del arte.

También practicó la caligrafía —el Shodō— bajo dos grandes maestros, y con los años fue invitado a integrar, junto a primeros ministros y artistas insignes, una distinguida sociedad de caligrafía. Sus pinturas fueron expuestas en galerías de arte de Ginza que manejaban obras de la talla de Picasso y Matisse.

Un corazón que da

Las pinturas y caligrafías del maestro Masaaki Hatsumi han llegado a miles y miles de personas en todo el mundo. Él disfruta profundamente al pintar para sus amigos y alumnos. Por encima de todas las cosas, es feliz haciendo arte. Y esa misma generosidad —la de quien transmite sin reservas— es la que ha marcado a cada uno de sus discípulos, entre ellos el Dai Shihan Tenryû, que tuvo el honor de entrenar directamente bajo su guía durante varias décadas.